1. Completar la limpieza de la piel, eliminando con delicadeza los restos de maquillaje.
2. Tonificar y refrescar la epidermis, respetando el índice de hidratación natural
3. Favorecer la reconstrucción de la barrera protectora de la piel.
Mañana y noche, tras la emulsión desmaquillante. Empapar un algodón y aplicar sobre rostro y cuello. A continuación, secar la tez con un pañuelo de papel. Acualquier hora del día, para disfrutar de su efecto refrescante y revitalizante.